
Cabeza sin sombra
de cuerpo en silencio
espera tu andar
por el camino al infierno.
Regodea tus miradas
cuando entre susurros
buscas ausentes salidas
de este bosque en tinieblas.
El está hay…
Después de aquel puente
que comunica la vida con la muerte,
dejándote en el limbo…
a tu suerte.
Hasta aquí el psicopompo
pero antes de partir
te reitera, te aconseja
diciéndote en secreto:
No permitas que te mire,
no permitas que te toque,
no permitas que te seduzca,
no lo permitas… pues te arrebatara.
Él, es el guardián vigilante
del hades de tu vida,
el que abre aquella puerta
sin pedir justicia al aire.
Lenta y paulatinamente,
cual traicionero canino
pide caricias de uno
y al sentirse confiado
te muerde por tres.
Hoy, con las manos
llenas de ilusiones
y mi alma
sedienta de razones.
Déjame tomar
del agua de tu fuente
desencadénate,
cruza el puente;
pues tú eres
el cerbero vigente.




